Racionamiento eléctrico y sus efectos laborales

Vie 08/01/2010 - 22:57
Sidor
Por: 
Atilio Hernández R.

El funcionamiento del capitalismo post moderno y de las sociedades urbanas que se han construido como el hábitat principal del ser humano depende en un máximo grado de la electricidad.

El suministro eléctrico es fundamental para los hogares dotados de innumerables electrodomésticos, para los espacios de concurrencia colectiva como estadios, hipermercados y centros comerciales. Y esencial para toda clase de producciones de bienes y servicios agrícolas, industriales y comerciales.

Los apagones que a diario ocurren en nuestros hogares, no sólo afectan a los electrodomésticos que facilitan nuestra vida cotidiana, sino que perturban nuestra rutina de vida y trabajo cotidiano.

El alto consumo eléctrico de nuestras ciudades (dormitorios, industrias y comercios) es una consecuencia de nuestro modo de vida civilizatorio.

Para abastecer ese alto consumo, la energía que requerimos se produce a partir de la hidro o termo electricidad.

En Venezuela, la hidroelectricidad se alimenta en lo fundamental del potencial generador del río Caroní. Aguas arriba de este río, se encuentran en actividad 3 de las 5 represas proyectadas en territorio del Estado Bolívar, desde los años de la dictadura de Pérez Jiménez. Macagua, Guri y Caruachi. En construcción una cuarta, la de Tocoma. El sistema eléctrico nacional descansa sobre estas grandes centrales. El Colegio de Ingenieros de Venezuela ha denunciado que el gobierno del Presidente Chávez abandonó el esfuerzo de construcción de grandes centrales para sustituirlas por minicentrales. Estas minicentrales se toman del modelo cubano y presentan dificultades técnicas de operación por el tipo de combustible que requieren.

Para complementar a estas grandes centrales se encuentran la represa del Uribante-Caparo y las plantas termoeléctricas de Tacoa, fundamental para la electroalimentación de Caracas, y Planta Centro para la región centro occidental del país.

A la insuficiencia que resulta de la paralización de las inversiones en grandes centrales se suma que en sequía baja el nivel del río Caroní y en consecuencia de la represa de Guri.

Cerrar los centros comerciales a las 9 de la noche, es mandar a la gente para que consuma electricidad en sus hogares. Es una medida efectista para distraer la atención.

Cerrar las líneas 1 y 2 de ALCASA, 360 celdas de VENALUM y 2 hornos de SIDOR para ahorrar 558 megavatios es como si teniendo 12 cabezas y tan solo 8 sombreros, tu no te dedicas a producir los 4 sombreros que te faltan sino que procedes a cortarle la cabeza a los 4 que te sobran.

El impacto socio laboral de esta decisión compromete la producción de 320 industrias metalmecánicas solo en Carabobo que dependen del hierro que suministra SIDOR. Con un impacto directo sobre 10 mil empleos industriales.

Siempre será el pueblo quien sufra por la incompetencia de quienes nos gobiernen.