El chavismo: ¿Cesarismo “progresista” o bonapartismo burgués “sui generis”?
Polémica sobre el régimen chavista: ¿Cesarismo “progresista” bonapartismo burgués “sui generis”?. Para entender la polémica, por favor leer primero el artículo de Javier Biardeau: "A la deriva del mito-cesarista: ¿que hay de nuevo en el Socialismo del siglo XXI. Javier Biardeau R. - www.aporrea.org12/09/07 -http://www.aporrea.org/ideologia/a41073.html
El chavismo: ¿Cesarismo “progresista” o bonapartismo burgués “sui generis”?
Lo más notable de este artículo es cómo Biardeau, siguiendo la tesis gramsciana del cesarismo progresista, se queda a mitad de camino entre el apoyo a Chávez y la condena del régimen bonapartista burgués chavista. Es un artículo que se destaca por sus medias tintas. O no se anima a decir lo que tiene que decir, por la calle del medio, o realmente cree que hay alguna esperanza de transformación “endógena” del régimen bonapartista burgués y su “socialismo del siglo XXI”, encabezado por nuestro Julio César autóctono, Hugo Chávez Frías.
Nos recuerda a los compañeros de ruta de la Unión Soviética: no les gustaba muchas cosas, pero entre eso y el triunfo de la “derecha”, es mejor no hacer olas. En otras palabras, es la teoría del mal menor.
Biardeau condena de los dientes para afuera “la pesada y terrible herencia del modelo clásico marxista-leninista del “Socialismo del Siglo XX” y no le preocupan las consecuencias “pesadas y terribles” del régimen bonapartista burgués que actualmente sufrimos en Venezuela.
En este aspecto es interesante analizar lo que plantea Jorge Altamira, dirigente del Partido Obrero de Argentina, al analizar el régimen chavista, después de la derrota de la Reforma Constitucional del 2 de diciembre de 2007: “un régimen político de poder personal … es por definición incompatible con el socialismo — el cual ‘será la obra de los trabajadores mismos’ (declaración de la I Internacional) y con la democracia. Los regímenes de poder personal apuntan al estrangulamiento de la intervención política de los explotados y acaban abriendo el camino a sus verdugos”. (Prensa Obrera Nº 1.020,08/12/07, Editorial). Las negritas son nuestras.
Lamentablemente la coletilla de que un régimen político de poder personal es por definición “incompatible con la democracia”, y no sólo con el socialismo, es uno de los aspectos más oscuros, menos estudiados y menos denunciados por parte de la izquierda que se dice revolucionaria, y que, a pesar de que tienen algunas críticas al régimen chavista, se hacen los locos con este aspecto. Y en el mejor de los casos lo consideran irrelevante.
Y es verdad, los regímenes bonapartistas, de poder personal, son incompatibles con la democracia burguesa. Porque cuando Altamira, de pasada y como quien no quiere la cosa, habla de democracia a secas, se está refiriendo a la democracia burguesa. No está hablando de la democracia socialista del futuro, sino de la democracia del aquí y ahora.
Para que se entienda mejor lo que estamos planteando necesitaremos de una larga cita del autor George Novack, filósofo, dirigente trotskista del extinto Partido Socialista de los Trabajadores norteamericano. Dicha cita fue extraída del libro Democracia y Revolución, de los griegos a nuestros días, Distribuciones Fontamara, Patfinder Press, Inc, México, 1996.
En el capitulo Bonapartismo, Dictadura Militar y Fascismo, describe al régimen bonapartista de la siguiente forma:
“El bonapartismo lleva a un límite extremo la concentración de poderes en la dirección del estado, algo ya discernible en las democracias imperialistas contemporáneas. Todas las decisiones políticas importantes están centralizadas en un único individuo dotado de extraordinarios poderes de emergencia. Habla y actúa no como servidor del parlamento, como el premier, sino en su propio derecho, como el «hombre del destino» que ha sido llamado a rescatar a la nación en su hora de peligro mortal.”
“A diferencia del orden parlamentario que se basa en una mayoría (presumiblemente) elegida de forma democrática y su representación de partido, el principal apoyo de un régimen de tipo bonapartista se encuentra en la policía, el ejército y el aparato administrativo”. Nota: las negritas son nuestras.
“Aunque el «hombre a caballo» usurpe la autoridad por la fuerza extraparlamentaria o bajo una cobertura legal, la ejerce por decreto. Su régimen no necesita desmantelar o descartar completamente las instituciones o partidos parlamentarios en seguida; lo que hace es volverlos impotentes. A lo mejor, les permite sobrevivir garantizando que jueguen meramente papeles supernumerarios y decorativos. Ya se limiten a dar el visto bueno o a resistir los mandatos que vienen desde arriba, éstos prevalecen como ley del territorio. El dictador puede pagar un hipócrita tributo a la tradición del consenso popular por medio de plebiscitos ocasionales en los que el pueblo es preguntado para ratificar alguna propuesta del gobierno. Pero esta consulta puramente formal normalmente va acompañada de una atmósfera de intimidación, en la que los propagandistas de la camarilla dominante predicen las más horribles consecuencias a menos que la proposición sea confirmada.”Esta larga cita es para destacar que un régimen bonapartista burgués, de poder personal, significa, desde el punto de vista del régimen burgués, el control absoluto de las instituciones democráticas burguesas –el Poder Legislativo, el Poder Judicial, el Poder Moral, el Poder Electoral, por parte del Poder Ejecutivo. Todos están controlados por el “hombre a caballo”, que los vuelve “impotentes”.
Esto significa, inexorablemente, la violación sistemática, explícita y deliberada de los derechos democráticos, que incluyen los derechos civiles y los derechos humanos, en la búsqueda de consolidar y extender hasta el “año 2049”, el poder total y absoluto de una persona.
Esta violación de los derechos afecta a toda la población, sin distinción de clases sociales.
En el caso del régimen bonapartista burgués chavista, de poder personal, son innumerables las violaciones a los derechos humanos. Veamos los más importantes y que afectan, fundamentalmente, a los trabajadores.
Destacamos este punto, los trabajadores, porque uno de los aspectos más relevantes de los regímenes bonapartistas modernos es lograr a toda costa, la regimentación social de la clase obrera por parte del estado
1º) La lista Tascón y Maisanta. Esta lista es una aberración de un gobierno que se dice "revolucionario". Su contenido es gravísimo. Es una base de datos que clasifica a 12 millones de personas en "patriotas" y antipatriotas. Es una lista digna del aparheid sudafricano. Es un atentado a los derechos civiles y humanos de los venezolanos. Su aplicación permanente en los organismos públicos refleja una política sistemática de exclusión por parte del Estado hacia los trabajadores que firmaron por el referendum revocatorio. Esta lista no ha sido "enterrada" como lo ordenó Chávez. Sigue vivita y coleando. Su aplicación sistemática por parte del Estado es un delito de lesa humanidad, de acuerdo al Estatuto de Roma. No hemos conocido hasta el día de hoy, a alguna organización de izquierda, “revolucionaria”, condenar estas listas.
2º) Lista de los parias: Pero existe una lista peor, donde están los parias de los parias. Los 20.000 botados de PDVSA. Estos parias están desperdigados por el planeta. Han sido perseguidos con saña hasta el nivel de las empresas contratistas de Pdvsa. Pdvsa les ha prohibido reiteradamente contratarlos. Estos botados, en su gran mayoría, son trabajadores. Desde el año 2003 están en un limbo jurídico. El Ministerio del Trabajo del gobierno "revolucionario" los ha dejado en la total indefensión. No les han pagado las prestaciones ni la caja de ahorro. Lo que manda la ley. Y que se sepa nunca fueron condenados por ser "traidores de la patria". Muchos dirán que estos trabajadores se “anotaron mal”, cuando apoyaron el “sabotaje petrolero contrarrevolucionario”.
Esto es como decir que los malandros que asesinan por la calle, se “anotaron mal”, y que por eso está totalmente justificado que la policía los “ajusticie”, sin juicio previo, en cualquier lugar que los encuentren. Como se comprenderá desde el punto de vista de los derechos humanos esta es una posición inaceptable.
No nos cabe duda que quién ordenó que no se les pague las prestaciones y la caja de ahorro a estos trabajadores fue Chávez, pasándose por el rabo la Ley del Trabajo. La ley no se cumple cuando lo ordena “el hombre a caballo”. Tampoco hemos conocido alguna organización “revolucionaria” que haya defendido los derechos humanos y de estos trabajadores.
Y, nos olvidábamos, uno de los argumentos “revolucionarios” que justificaron la botazón inmisericorde de estos compañeros fue que querían privatizar PDVSA y entregarla a las compañías multinacionales y al imperio. Lo curioso es que después que la gerencia “revolucionaria” roja-rojita tomó el mando, cual predadores, creó las famosas empresas mixtas con dichas compañías. ¡Privatizaron PDVSA por la calle del medio!, eso si, en nombre del Socialismo del Siglo XXI y la “¡rrrrreeevolución!”. Un conocido experto petrolero, profesor de la UCV, de origen iraquí, Al Shereida, denunció indignado esta política de PDVSA. Y lo dijo con un juicio lapidario: ni a la monarquía saudita, ultrarreaccionaria, se le ha ocurrido tamaña barbaridad.
¡Tanto nadar, para morir en la orilla!
3º) Intromisión del Estado en las elecciones gremiales: Otro aspecto gravísimo ha sido la intervención estatal, consagrada en la "mejor constitución del mundo", en las elecciones sindicales. Es muy grave que el CNE sea el árbitro estatal de las elecciones sindicales o gremiales. En cualquier régimen democrático burgués esta intervención estatal es inconcebible.
Las luchas sindicales, ya centenarias, lograron algo importantísimo: la libertad sindical. Esta situación ha llevado a que el gobierno, con la intervención del Ministerio del Trabajo y el CNE-, ha desarrollado algo extremadamente dañino y perjudicial para el movimiento obrero: el paralelismo sindical, de fuerte olor corporativo. Esto significa el control estatal de los sindicatos. Algo que atenta contra los intereses de los trabajadores venezolanos.
4º) Paralelismo sindical. Desde hace años, muchas de las convenciones colectivas de los trabajadores públicos están paralizadas. Y cuando se discuten, el Ministerio del Trabajo sólo autoriza a negociar a sindicatos paralelos, con dirigentes elegidos por nadie, y que venden los convenios a precios de gallina flaca, sin consultar a los trabajadores. Los sindicatos auténticos, representativos, son excluidos sistemáticamente de las mesas de negociaciones. Y lo que es peor, el paralelismo estatal sindical chavista reprime a sangre y fuego, literalmente hablando, a las corrientes clasistas, independientes, de los trabajadores venezolanos.
5º) Sicariato sindical. El asesinato en el mes de noviembre de 2008 de tres dirigentes sindicales y políticos de la Unidad Socialista de Izquierda (USI), C-CURA y la UNT ha sido un hecho gravísimo, que refleja la punta de un iceberg de un problema que viene creciendo inexorablemente. Orlando Chirino acusa por todo el cañón como responsables a las mafias sindicales chavistas de los estados Aragua y Carabobo. Estas mafias actúan con total impunidad y son apoyadas por las delegaciones regionales del Ministerio del Trabajo y por el Poder Judicial chavista, a través de sus jueces venales y corruptos.
6º) Síndrome Pdvsa. Desde la botada de más de 20.000 trabajadores existe una situación grave para las luchas de los trabajadores públicos venezolanos. En la práctica existe una eliminación brutal del derecho a hacer asambleas, manifestaciones y huelgas dentro del sector público, por ser "contrarrevolucionarias" y "antipatrióticas".
Son innumerables los trabajadores públicos botados sin contemplaciones por ser "guarimberos". Aquí no vale el decreto de inamovilidad -existente desde hace seis años-, ni la inmunidad sindical. Están botados y ya, sin que tengan donde acudir. Y si los botados ganan sus juicios, jamás son reincorporados. Y sino que lo diga Orlando Chirino. Es un caso emblemático.
Esto es lo que se llama Síndrome Pdvsa: "si protestas te va a pasar lo mismo que a los botados de Pdvsa". Y no lo decimos nosotros, lo dijo Chavez públicamente cuando amenazó a los trabajadores de Guayana, con tirarle la DIM y la Disip encima, y aplicarles la misma medicina que le aplicó a los botados de PDVSA.
Un ejemplo asombroso y emblemático de esta situación, fueron las declaraciones publicadas en el periódico Tal Cual, el día 16/01/09 del dirigente sindical chavista Will Rangel, perteneciente a la junta provisoria de Futpv y presidente del Sindicato unitario de Trabajadores Petroleros (Sinutrapetrol). Rangel, junto con otros dirigentes, denunció el “hostigamiento contra la dirigencia sindical, impidiéndole, en ciertos casos, la entrada a las instalaciones, los permisos que les corresponden por convenio colectivo, entre otras cosas. “Incluso nos han sacado de las instalaciones con autoridades policiales, nos han tildado de guarimberos por reclamar nuestros derechos, cuando los verdaderos guarimberos son los gerentes. Si ellos apoyan a Chávez por qué le niegan a los trabajadores lo que por derecho les pertenece". Cuidado con confundirse. El hostigamiento es por parte de la gerencia “revolucionaria” de Pdvsa, no la “fascista” de la 4ª república.
Y aquí viene la perla mayor, el periodista Ender Marcano nos relata lo siguiente: “Rangel asegura que este comportamiento (de la gerencia) se debe a que hay "una elite que es peor a la existente antes del paro de 2002”. "En esa gerencia son unos fascistas. Antes por lo menos se respetaban los derechos de los trabajadores, ahora se los violan y no los toman en cuenta". Escuchen bien, ¡¡¡antes por lo menos se respetaban los derechos de los trabajadores!!!
Para Will Rangel, continúa relatando el periodista, “las actuaciones de la gerencia de la petrolera buscan provocar a los empleados para que protesten, paren la industria para que los puedan despedir”. ‘Nosotros no vamos a hacer eso. Somos revolucionarios de verdad y sabemos que hay que producir”. Síndrome Pdvsa completico, pués.
7º) Represión paramilitar y/o parapolicial de las luchas de los trabajadores. En estos años, y como producto del Síndrome Pdvsa, son innumerables los hechos de represión de movilizaciones, asambleas y luchas justas de los trabajadores públicos venezolanos y también trabajadores de empresas privadas. Decimos innumerables porque muchos de ellos no son reseñados en los medios como noticias. Cada vez que se producen estas movilizaciones aparecen bandas chavistas reprimiendo con golpes y agresiones físicas las asambleas y luchas por reivindicaciones justas de los trabajadores. Los "cabilleros" sindicales de AD se han quedado pendejos al lado de esta gente.
Estos grupos funcionan a nivel nacional y son tarifados por diversos organismos públicos. Son los "tonton macoutes" de Chávez. Nunca son reprimidos, actúan por "izquierda". La impunidad de estos grupos es total. En otras palabras, existe una política sistemática por parte del Estado de utilizar grupos paramilitares y/o parapoliciales para que hagan el trabajo "sucio" de reprimir las luchas de los trabajadores y las luchas populares.
8º) Criminalización de las luchas sociales, en donde se incluyen las luchas obreras y estudiantiles. Esta política del estado venezolano es sistemática. Para mejor prueba basta un botón. El día 17 de enero de este año Chávez en un discurso abominable ordenó a los jefes de policía y la Guardia Nacional echarle a los estudiantes "gas del bueno" -increíble-, "meter preso" a cualquiera que "obstruya las vías o que intente quemar el Avila". Y remató, para que se supiera bien que esta política es sistemática, que los jefes de policía y de los organismos de represión que no aplicaran esta política, el mismo los "raspaba". Desde ese momento se acentuó la utilización del "gas del bueno", perdigonazos e imputaciones legales a los estudiantes detenidos.
Pero aún hay algo peor. Después de esta orden la policía de Anzoátegui asesinó a tiros a dos trabajadores que participaban en la toma de una fábrica de automóviles. La orden surtió su efecto.
Podemos seguir con la lista, pero consideramos que estos ocho puntos son suficientes para llegar a la conclusión que estamos ante un régimen bonapartista burgués, profundamente antidemocrático y antiobrero. Peor que los gobiernos democráticos burgueses de la 4ª república, quienes por lo menos respetaban los derechos de los trabajadores, Will Rangel dixit.
Compañero Biardeau, su posición explica porqué la izquierda venezolana e internacional fascinada con el régimen bonapartista burgués de Chávez, le entregó alegremente las banderas democráticas a la “derecha fascista y golpista”, lo que le ha permitido transformarse en la campeona de la defensa de los derechos humanos, lo que le ha redituado enormes éxitos políticos –referendum 2D y elecciones del 23N.
Por último, usted que busca incorporar un contenido socialista y democrático revolucionario al afamado “socialismo del siglo XXI”, le recordamos lo siguiente “La artimaña de confundir al régimen de poder personal con el socialismo no es por cierto un procedimiento nuevo — hace más de doscientos años que forma parte del arsenal de calumnias del anti-comunismo (‘el socialismo es autoritario’). Por otro lado, no ha habido caudillo nacionalista en la historia que no se hubiera arropado en el socialismo; hasta el autócrata alemán, Otto von Bismarck, coqueteó con esta condición cuando nacionalizó los ferrocarriles y estableció uno de los primeros sistemas de jubilaciones. Alguien llamó a eso “socialismo prusiano” (aunque lo hubiera podido llamar socialismo del siglo XIX)”. Jorge Altamira, ibídem.
Autor: El Antídoto
Caracas, 20/04/09
